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Aprendiendo a celebrar lo cotidiano

Shusaku Arakawa y Madeleine Gins son dos arquitectos que crearon un concepto muy interesante al que llamaron “arquitectura contra la muerte”.


Diseñaron una casa que, según sus estudios, ayuda a la gente a NO MORIR 😱.


Bueno, en realidad a extender su vida. Pero, ¿Cómo funciona esto?


Al envejecer, nuestro cuerpo y mente se debilitan y se van apagando, dejando a muchas personas mayores en una cama, con necesidad de cuidados permanentes. La propuesta de esta pareja consiste en crear una casa que sea inesperada, que mantenga la mente despierta y que estimule los sentidos. Trabajaron de la mano de expertos en neurología para diseñar todo el lugar con pruebas que ayuden a mantener trabajando las partes del cuerpo que necesitan mantenerse activas, para conseguir prevenir enfermedades de la vejez.


Reversible Destiny Lofts - Mitaka, en Japón

Por ejemplo, si quieres encender la luz, debes buscar entre algunos apagadores en el techo. Los cuartos tienen formas diferentes, circulares, inclinadas, el piso no es plano; hay lugares donde te tienes que agachar para pasar o estirar para alcanzar lo que buscas.


Esta idea me sorprendió y me dejo pensando, si muchos de nosotros no estamos haciendo justo lo contrario en nuestras vidas.


Buscamos siempre la forma fácil, la forma cómoda y la forma rápida. Nos vamos acostumbrando y vamos cada vez perdiendo más el interés en mantenernos activos y atentos, comenzamos a vivir de forma automática, haciendo lo mismo sin prestar atención; nuestra vida termina convertida en una rutina.

Y de rutinas vamos a hablar hoy.


Claro que, para muchos, el hecho de hacer lo mismo cada día es inevitable, por el tipo de trabajo que tenemos, por el hecho de tener las mismas clases, levantarse a la misa hora y mil etcéteras.

Pero lo verdaderamente importante no es lo que hacemos, si no el cómo lo hacemos.


Volvamos al ejemplo de la casa. Al final de cuentas es una casa, sirve para lo mismo que la tuya y que la mía, tiene una recámara, un baño, una cocina, y cada cosa sirve para su propósito. Pero la diferencia está en que, para conseguir pasar por un pasillo, en vez de hacerlo solamente caminando, en ese lugar hay que tal vez agachar la cabeza, pasar de lado o saltar un obstáculo; eso convierte esa acción inconsciente en algo consciente y que exige nuestra atención en el momento.

Foto de Andrea Piacquadio para Pexels



Y es un enorme cambio el que se logra, simplemente al poner en una acción tan sencilla un toque de dificultad. El convertir lo que hacemos en algo consciente, y el buscar siempre la forma en la que lo podemos volver más difícil, más interesante, más divertido. Y porqué no, más de Dios.


Cuando nuestra vida se vuelve monótona y rutinaria tendemos a buscar un respiro, y la forma más fácil de encontrarlo es en el fin de semana. Ansiamos que llegue el fin para quitarnos el uniforme del trabajo, para dejar a un lado la laptop y las clases virtuales; y poder ver a los amigos, bailar, cantar y gritar, sentirnos que estamos vivos y no en una rutina permanente. Celebrar la vida es un placer, y más aún con buenos amigos. Pero la vida no es un fin de semana, la vida no empieza los viernes (ni los juebebes). La vida, TU VIDA, está corriendo hoy. Celebrémosla hoy, celebremos cada minuto, busquemos siempre ser conscientes de que los segundos no se recuperan, y que cada acción que realizamos no se puede repetir.


Y así como en esa casa de colores, cada acción y cada paso que tú des puede servir para ejercitar tu cuerpo, tu mente y tu corazón; o puede ser solo un paso más, de los diez que faltan para llegar, otra vez, igual que ayer, al mismo sillón de tu vida.


Elijamos vivir atentos, siendo mejores en lo que hacemos, buscando en donde podemos ayudar, que cada paso que demos en esta desordenada casa llamada vida nos ayude a seguir creciendo como personas y como cristianos.


Celebremos lo cotidiano, y diseñemos así nuestra propia casa. No sea que los arquitectos estén en lo cierto y la muerte nos alcance antes de lo que esperamos.



Del número 739 al 741 de Civilización del Amor: Proyecto y Misión (CAPyM).



#rutina #motivación #mediocridad #vida #celebración



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